Asistente de Inversiones

Separa los buenos negocios de los malos y mira a qué precio cotiza cada uno

Analizar una empresa a fondo exige cruzar informes, hojas de cálculo y varias fuentes de datos. Esta herramienta hace ese trabajo pesado sobre las empresas cotizadas de Estados Unidos y te deja lo que importa: decidir.

Las cuentas se aprueban una a una: el acceso es por invitación mientras la herramienta está en pruebas.

Cómo te ayuda la herramienta

Horas de análisis, ya hechas

Estudiar a fondo una empresa a mano —bajar sus informes al regulador, montar la serie de varios ejercicios y calcular márgenes, rentabilidad del capital, deuda y flujo de caja libre— lleva horas por empresa, y hay que repetirlo con cada candidata y cada vez que publica resultados. Aquí escribes su nombre y ese trabajo ya está hecho: mismas cuentas oficiales, y toda la aritmética a la vista para que la revises.

Menos criba, más decisión

El screener recorre más de quinientas empresas con sus cuentas ya leídas y filtradas por los criterios que tú pongas —calidad del negocio, deuda, valoración— y te devuelve una lista corta. El trabajo de descartar deja de ser tuyo.

Una nota que puedes discutir

Cada puntuación viene con su desglose: qué métrica aporta cuántos puntos y qué la penaliza. Puedes no estar de acuerdo con el resultado, y saber exactamente en qué. Una nota que no puedes auditar no te sirve para decidir.

El precio, nunca a solas

Cada múltiplo aparece junto a la mediana de su sector y al histórico de la propia empresa. Un buen negocio caro puede ser una mala compra, y aquí ves las dos caras a la vez en vez de tener que buscarlas por separado.

La tesis la escribes tú

La previsión a cinco años no es un número cerrado: mueves crecimiento, margen y múltiplos año a año y el precio objetivo se recalcula al instante. Y siempre puedes volver al modelo base con un clic.

Por qué puedes fiarte del número

Una herramienta de análisis vale lo que valga su trazabilidad. Estas seis decisiones de diseño son las que puedes comprobar tú mismo dentro.

Los datos vienen de la fuente

Los fundamentales salen de las cuentas que cada empresa presenta al regulador estadounidense —los informes 10-K y 10-Q en formato XBRL—, no de portales intermedios. Si un dato no está en el informe oficial, aquí no se rellena por aproximación: se marca como no disponible.

La IA explica; el modelo calcula

La puntuación y toda la aritmética de la previsión salen de fórmulas, no de un modelo de lenguaje: con los mismos supuestos, el resultado es siempre idéntico. Cuando la IA sí interviene —al proponer los tres escenarios de una previsión pedida por el chat— propone supuestos, nunca calcula resultados, y esos supuestos quedan a la vista para que los revises o los cambies.

La rúbrica está a la vista

Puedes ver cuántos puntos aporta cada métrica y qué penaliza el modelo, detallado en la guía. Una puntuación que no puedes auditar es una opinión; una que puedes desmontar es una herramienta de trabajo.

Una vara de medir por tipo de empresa

Una compañía en expansión que reinvierte todo su beneficio no se juzga igual que una madura que genera caja. Y cuando el modelo sencillamente no aplica —el balance de un banco, por ejemplo— se dice con claridad en vez de fabricar una nota baja engañosa.

Las palancas las mueves tú

La previsión no es un número cerrado que aceptar o rechazar. Cambias el crecimiento, el margen y los múltiplos año a año y el precio objetivo se recalcula al instante. Siempre puedes volver al modelo base con un clic.

Todo en un mismo sitio

Screener, análisis, previsión y comparativa comparten los mismos datos y el mismo asistente, que te acompaña en todas las pestañas sin perder el hilo de la conversación.

Si ves un número en pantalla, hay una fórmula detrás que puedes reproducir. Nada se estima «a ojo» ni se redondea por narrativa.

Empieza por una empresa que conozcas

Es la mejor forma de ver si la herramienta te sirve: analiza una compañía sobre la que ya tengas una opinión y comprueba si el desglose la sostiene o la desmonta.

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